Por ser isla, por su fondeadero y porque así lo quiso Dios, Isla de Tris, Laguna o ciudad del Carmen, siempre contó con una hermosa vista lagunar frente a la barra de Xicalango, y a las embarcaciones que atracaban en su puerto, ubicado en el extremo oeste de la ciudad.

La historia nos dice que el puerto llegó a tener hasta 19 muelles pues el tráfico marino era constante. Por lo tanto, el isleño se acostumbró a mirar hacia la laguna porque sabía que en esas embarcaciones arribaban los productos perecederos, todo tipo de mercancías, además de familiares y amigos.

Mirar los ocasos suponemos era una delicia porque el sol se recortaba entre las siluetas de las embarcaciones que permanecían fondeadas en el puerto.

Al darse el parteaguas del declive camaronícola y la llegada de la infraestructura marina petrolera, el panorama cambió de manera drástica: Pareció que unos brazos gigantes levantaran la flota pesquera para llevársela a otro mundo. Pero no se fue muy lejos, ahí nomás adelantito del Faro de la Atalaya, a las instalaciones del Puerto Pesquero Laguna Azul construido ex profeso en 1982.

Con la construcción del malecón de la 20, los isleños caminaron donde alguna vez atracaron miles de embarcaciones: desde bergantines, pailebots, embarcaciones mayores con enormes bodegas que engullían los productos maderables de la selva y bosques, embarcaciones pequeñas, así como barcos camaroneros.

El malecón del centro se volvió punto de reunión, lugar de paseos sabatinos y dominicales. Pero todo tiene su tiempo. Hoy el malecón costero, ubicado en playa norte, es la sensación del momento.

Ahí se encuentra uno de todo: desde gente fitness, los bañistas, patinadores, ciclistas. Los que acuden a disfrutar de la brisa del mar, o bien quienes cruzan la acera a refrescarse en alguno de los antros y restaurantes de esa zona. El malecón costero es la esquina del movimiento, es donde se estrechan relaciones, se dispersa el espíritu, se atan amores y se desanudan corazones. 

Así como en el pasado, la calle 20 fue abandonada por la industria pesquera, hoy este sector sufre otro abandono, pero esta vez, social. Se dejó el remanso de la laguna para ir a mirar un fragmento del Golfo de México, estrellarse incansablemente contra la costa norte.

Muelles y embarcaciones del Puerto exportador de Ciudad del Carmen, Campeche. Época de la extracción del Palo de Tinte.

Sin embargo ahí sigue el malecón de la 20 para quienes disfrutan de una agradable caminata y de sus insuperables atardeceres.

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